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APP-TRI: muestreos foliares en trigo para “leer” la parcela y afinar la predicción de cosecha

Date de publication: 27/01/2026

Description

Fuente: APP-TRI

El Grupo Operativo APP-TRI avanza en uno de los pilares que dan sentido al proyecto: llevar el dato agronómico real de campo a  una aplicación digital capaz de estimar la productividad del trigo y anticipar posibles desviaciones del cultivo. La herramienta se apoya en la integración de información procedente de mapas de rendimiento de cosechadora y de sensores remotos (Sentinel-2), con el objetivo de facilitar decisiones más tempranas en el manejo —fertilización, sanidad o ajustes de estrategia— y mejorar eficiencia y sostenibilidad en explotaciones cerealistas.

En ese marco, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha desarrollado, para su divulgación, un documento con imágenes y descripciones de los muestreos de material vegetal realizados en parcelas de trigo de Burgos y Soria durante la campaña 2024-2025. Las fotografías recogen distintos momentos del seguimiento y tienen un elemento común: el método de muestreo, diseñado para ser repetible, objetivo y estadísticamente sólido.

Un muestreo en campo pensado para minimizar sesgos

El procedimiento comienza cuando el evaluador entra en la parcela provisto de un marco rígido de 40×40 cm y herramientas de corte. Para evitar el “efecto borde”, el técnico se aleja de las cabeceras y realiza la selección de puntos de forma totalmente aleatoria. En la práctica, se transita la parcela siguiendo un patrón en zigzag y, tras un número predeterminado de pasos y sin observar el suelo, se deposita el cuadro. El objetivo es claro: asegurar que la muestra sea representativa y que el criterio de selección no esté condicionado por la apariencia del cultivo.

Una vez colocado el marco —preferiblemente en diagonal a las hileras para capturar mejor la variabilidad espacial— se aplica un criterio de inclusión estricto: solo se consideran válidas las plantas cuyos tallos nacen físicamente dentro del perímetro. Se apartan manualmente aquellas que, aunque inclinen hojas o espigas hacia el interior, enraízan fuera del área delimitada. Después se corta la biomasa lo más cerca posible del suelo o se recolectan únicamente las espigas, en función del objetivo del análisis. El material de ambos puntos se guarda en bolsas correctamente rotuladas y, al combinarse, se obtiene una muestra final equivalente a 0,32 m². Con esta base, los resultados de densidad o rendimiento pueden extrapolarse a hectárea mediante factores de expansión, asumiendo que la aleatoriedad de los puntos compensa la variabilidad natural del terreno.

Según el material facilitado por la UPV, se realizaron tres muestreos en cada provincia: en Burgos (25 de abril, 28 de mayo y 8 de julio de 2025) y en Soria (25 de abril, 27 de mayo y 9 de julio de 2025), capturando diferentes estados del cultivo a lo largo del ciclo.

Del campo al laboratorio: biomasa, rendimiento y nutrición

Tras la recolección, las muestras se trasladaron al laboratorio para su procesado y caracterización. Un paso preliminar esencial es la deshidratación controlada hasta peso constante; en el esquema de trabajo del proyecto se contempla el secado en estufa a 65 ºC durante 48-72 horas, garantizando que las mediciones posteriores se hagan sobre materia seca.

Sobre esa base se cuantifican variables biométricas y componentes del rendimiento: número de tallos y espigas por unidad de superficie, altura media del dosel, peso de materia seca total y de espigas, y el peso de mil granos como indicador del llenado y la calidad del grano. En paralelo, se determina la composición elemental, diferenciando submuestras de tejido foliar y de grano para medir Carbono y Nitrógeno y derivar indicadores fisiológicos, como la eficiencia de uso del nitrógeno (NUE). Este bloque analítico se complementa, en el marco del proyecto, con determinaciones de macro y micronutrientes y métodos de análisis elemental previstos en la memoria técnica.

Teledetección: convertir puntos de muestreo en mapas de decisión

La ambición final es enlazar la medición “en mano” con la respuesta espectral del cultivo: cruzar los datos puntuales de biomasa y estado nutricional con índices de vegetación derivados de satélite (como NDVI o GNDVI) para identificar respuestas del cultivo a tratamientos o prácticas agrarias. Esta correlación ayuda a validar modelos predictivos y a transformar datos discretos en mapas continuos de vigor y potencial productivo, una pieza clave para que la futura app de APP-TRI sea útil, interpretables y aplicable a parcela.

El proyecto prevé, además, que el seguimiento de las fincas “vitrina” consolide la información de producción, analíticas de suelo, analíticas foliares y datos climatológicos en informes de campaña. El muestreo foliar no es un “extra” de laboratorio: es la traducción directa de lo que ocurre en la parcela, con un valor estratégico para anticipar decisiones y reforzar la robustez de los modelos que permitirán predecir la cosecha con antelación.

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