Innovación en filmes para invernadero
Descrición
Innovación en filmes para invernadero
Descubre la evolución de los plásticos para invernaderos en Almería: filmes térmicos, duraderos, antiplagas y tecnológicos que mejoran la producción, reducen la temperatura y optimizan el cultivo en condiciones mediterráneas
La implementación de nuevos materiales de cubierta es una vía de mejora de la producción bajo invernadero fácil de adoptar por parte del agricultor y que, como ya se ha demostrado en el pasado, puede ofrecer excelentes resultados
En la primera mitad de los años 70 no existían en Almería fábricas de producción de plástico, de forma que todo el filme que se utilizaba en la provincia procedía del exterior, principalmente de Canarias, Valencia, Italia y Francia.
Se trataba de polietileno sin unas características especiales, de forma que presentaba una corta duración, tan solo una campaña. No fue hasta mediados de esa década cuando surgieron las primeras fábricas locales.
En la primera mitad de los años 70 no existían en Almería fábricas de producción de plástico
Primeros plásticos térmicos
La primera evaluación en Almería de filmes innovadores para invernaderos tuvo lugar de la mano de Alcudia, sociedad nacida en 1974 que, junto a otras empresas nacionalizadas por el Instituto Nacional de Hidrocarburos, daría origen años más tarde a Repsol.
Esa empresa llegó a un acuerdo con Agrovícar para la evaluación de nuevos materiales de cubierta en sus invernaderos comerciales. Sin embargo, el cierre inesperado de esta explotación en 1975 dio al traste con estos ensayos.
Por aquel entonces, el responsable técnico de Agrovícar era Francisco Bretones Castillo quien, tras dicho cierre, empezó a trabajar en Las Palmerillas.
Poco después, se inició el acuerdo con Alcudia para la evaluación de nuevos filmes en dicho centro.
Esta colaboración resultó enormemente exitosa ya que permitió demostrar los buenos resultados de los filmes térmicos, que limitaban la inversión térmica nocturna en invernadero respecto al polietileno ordinario.
La mayor integral térmica lograda bajo el nuevo material permitió obtener una respuesta positiva del cultivo, aplicando un manejo adecuado, en cuanto al aumento de la producción precoz y la total, siendo el efecto más evidente en las especies de mayores necesidades de temperatura.
Tras los buenos resultados del plástico térmico, dicho filme empezó a instalarse en algunas fincas comerciales, dando la casualidad de que la noche del 16 al 17 de febrero de 1979 se produjeron cuantiosos daños por heladas en invernaderos de la zona costera almeriense, no observándose ningún daño en aquellos cubiertos con el nuevo filme.
Incluso, en un invernadero de la zona de Campohermoso en el que, al colocar el plástico, se completó la instalación con polietileno normal al haber faltado material térmico, hubo daños en la zona con polietileno normal, mientras que en las líneas de cultivo adyacentes con térmico no los sufrieron.
Este efecto se explica por la mayor reflexión y absorción de la radiación infrarroja de onda larga con este material, lo que permitió mantener una temperatura de la planta algo mayor que bajo el filme estándar, suficiente para la supervivencia del cultivo en aquella zona del invernadero.
De este modo, fue posible demostrar visualmente las bondades del plástico térmico.
El resultado fue tan clarividente que el uso de los nuevos filmes se empezó a popularizar en Almería, siempre asociado con aditivos de larga duración (2 campañas en aquella época) para poder amortizar más fácilmente su mayor coste.
Además, sirvió para demostrar el impacto que Las Palmerillas podía tener en el desarrollo de la agricultura de la zona.
La Caja Rural y la creación de la Estación Experimental 'Las Palmerillas'
La durabilidad del plástico
A partir de este hito se probaron numerosos materiales, ya que distintos fabricantes estaban interesados en la evaluación de sus productos en Las Palmerillas, al tratarse de un escaparate ideal.
Sin duda, la relación más longeva y exitosa fue la que se mantuvo primero con Alcudia y, más tarde, con Repsol hasta hace una década aproximadamente, cuando esta compañía redujo su actividad relacionada con los plásticos agrícolas.
Seguramente, el aspecto que más se ha trabajado en relación con los filmes para invernaderos ha sido el de su durabilidad.
A pesar de la notable mejora conseguida en los años 70 con los primeros fotoestabilizadores (absorbentes ultravioleta y/o quelatos de níquel, que les daba un color amarillo verdoso), estos no tenían ninguna eficacia respecto a la estabilización térmica y presentaban escasa resistencia al cloro y al azufre, por lo que, por aquel tiempo, aparecieron los primeros HALS capaces de captar los radicales libres generados por la degradación fotooxidativa del polímero.
Fue en los años 80 cuando, al aumentar su peso molecular, se mejoró la persistencia dentro del polímero, lo que permitió la fabricación de filmes monacapa estabilizados con HALS de dos campañas de duración con una buena estabilización tanto térmica como a la luz.
No obstante, su resistencia a agroquímicos que contenían azufre y cloro era aún limitada.
Ya en los años 90 se desarrollaron HALS con una resistencia mejorada a agroquímicos, a la vez que se mejoraba su alta eficacia fotoestabilizadora, dando lugar a la aparición de filmes de tres campañas, y a principios del siglo XXI surgieron los denominados HALS NOR, que muestran baja interacción química y, de este modo, buena resistencia a agroquímicos y azufre elemental, lo que permitió el desarrollo de plásticos de tres años de duración.
Finalmente, en la década pasada aparecieron HALS NOR avanzados, que permiten obtener elevada resistencia al azufre (5.000 ppm o más) y una duración de incluso cuatro campañas.
Plásticos antiplagas
Desde 2012 hasta la actualidad, la Estación Experimental Las Palmerillas ha mantenido una estrecha colaboración con la línea de negocio Plastic Additives de BASF en temas de durabilidad y resistencia de los plásticos agrícolas.
No obstante, la primera experiencia con la sección Plastic Additives (que en ese momento pertenecía a Ciba Specialty Chemicals) tuvo lugar a principios del siglo XXI, cuando se realizó un estudio (junto a COEXPHAL) para evaluar el efecto de los plásticos anti-plagas.
Estos filmes reducen parte de la radiación ultravioleta, la cual es vital para la visión de los insectos plaga (tales como mosca blanca y trips), disminuyendo así su movilidad y presencia.
Los plásticos anti-plagas pueden afectar negativamente a los polinizadores (abejas y abejorros) utilizados en los invernaderos, por lo que, para estudiar su efecto, se instalaron pequeñas estructuras específicamente diseñadas para este fin con cámaras para monitorizar la actividad de dichos insectos.
La evaluación de los filmes anti-plagas en invernaderos con cultivo se realizó posteriormente de la mano de Repsol, observándose reducciones significativas tanto de mosca blanca como de trips, aunque también una disminución en la actividad de las abejas, lo que podía afectar la producción en cultivos de sandía y melón, por lo que finalmente estos plásticos no han tenido una aplicabilidad comercial destacable.
Una alternativa a los filmes antiplagas, que se evaluó en 2021 en el seno del proyecto MOBLASTOP, son los plásticos repelentes que incorporan sustancias naturales adsorbidas en arcillas especiales, lo que les permite soportar las altas temperaturas alcanzadas durante el proceso de extrusión del plástico y ser liberadas de forma controlada.
En la evaluación se comprobó la menor presencia de plagas (especialmente trips) en el cultivo, de forma que el proyecto supuso un primer paso en el desarrollo de cubiertas de invernadero activas contra plagas.
Reducir la temperatura interior
En condiciones mediterráneas, resultan frecuentes las situaciones de exceso térmico, por lo que tiene interés el desarrollo de filmes de cubierta que reduzcan la temperatura (plásticos anti-térmicos), como alternativa a las técnicas de sombreo utilizadas habitualmente, las cuales reducen la transmisión a la radiación PAR (entre 400-700 nm), afectando negativamente la fotosíntesis.
Estos filmes actúan reduciendo la transmisión de la radiación NIR (que se sitúa entre 760 y 2500 nm aproximadamente) y fueron testados en la Estación Experimental Las Palmerillas de la mano de Repsol en la primera década del siglo XXI y, posteriormente, durante el desarrollo del proyecto europeo EUPHOROS (2008-2012).
Aunque el resultado no fue del todo satisfactorio al reducir la radiación PAR incidente sobre el cultivo con respecto al filme control (lo que supuso una pérdida significativa de producción), la obtención de un plástico anti-térmico de prestaciones adecuadas sigue siendo una línea de gran interés para la agricultura de invernadero en condiciones mediterráneas.