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Innovación y tecnología, pilares de la seguridad y la soberanía alimentarias en la UE

Data de publicació: 09/01/2026

Descripció

Garantizar la seguridad alimentaria y la soberanía de la Unión Europea en un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, climática y económica se ha convertido en una prioridad estratégica. Así se puso de manifiesto en el reciente Consejo extraordinario de Ministros de Agricultura de la Unión Europea en Bruselas, celebrada el 7 de enero por iniciativa de la Comisión Europea y la Presidencia chipriota, en la que se abordaron los principales retos y oportunidades del sector agroalimentario europeo. 

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido la necesidad de reconstruir la confianza del sector agrario europeo en la Política Agraria Común (PAC) como condición imprescindible para garantizar la competitividad, la seguridad alimentaria y el futuro del sistema agroalimentario europeo. “Debemos preservar la PAC como motor de construcción y modernización de Europa”, ha remarcado Planas. Por eso, Planas ha insistido en que la PAC debe volver a situarse en el centro de la construcción europea y ha reclamado que el sector disponga, al menos, del mismo nivel de financiación que en el periodo anterior, mediante un sistema claro y comprensible para los agricultores.

El encuentro partió de un mensaje claro: la agricultura no solo es esencial para el abastecimiento de alimentos, sino también para la competitividad económica, el empleo, la cohesión territorial y la resiliencia de las zonas rurales. En este escenario, la innovación y la tecnología se consolidan como herramientas clave para reforzar la autonomía estratégica de la UE y garantizar sistemas alimentarios sostenibles y robustos.

Uno de los ejes centrales del debate fue el papel de la Política Agraria Común (PAC) como motor de estabilidad e inversión. La combinación de instrumentos financieros y políticos permitirá mantener el apoyo a la renta agraria, impulsar la capacidad de inversión y mejorar la gestión de riesgos, facilitando la adopción de soluciones innovadoras, tecnologías digitales y prácticas más eficientes en las explotaciones. Este enfoque es esencial para que agricultores y comunidades rurales puedan adaptarse a un entorno cada vez más complejo y volátil.

La innovación también es clave para reducir dependencias estratégicas, especialmente en ámbitos críticos como los fertilizantes. La Comisión apuesta por reforzar la producción europea, mejorar la transparencia del mercado y fomentar el uso de nutrientes alternativos y reciclados, abriendo la puerta a desarrollos tecnológicos vinculados a la bioeconomía y a modelos productivos más sostenibles. Estas medidas no solo contribuyen a la seguridad alimentaria, sino que reducen la vulnerabilidad del sector ante crisis externas.

En paralelo, la UE subraya la importancia de mantener la competitividad global del sector agroalimentario, garantizando condiciones de competencia equitativas y normas claras para los productos importados. La armonización de estándares, el refuerzo de los controles y la trazabilidad apoyada en herramientas digitales son elementos fundamentales para proteger a productores y consumidores, al tiempo que se fomenta la confianza en los alimentos europeos.

La tecnología desempeña igualmente un papel decisivo en la prevención y gestión de crisis, desde el seguimiento de mercados hasta la lucha contra enfermedades animales o el impacto de fenómenos climáticos extremos. La Comisión prevé seguir impulsando instrumentos de apoyo, así como estrategias sectoriales específicas —como la prevista para la ganadería— que integren innovación, sostenibilidad y transferencia de conocimiento.

En definitiva, el mensaje lanzado desde Bruselas es claro: la seguridad y la soberanía alimentarias de la UE pasan por una agricultura más innovadora, digital y resiliente, apoyada en políticas públicas sólidas y en un ecosistema AKIS capaz de conectar investigación, asesoramiento, tecnología y práctica agraria. Un enfoque imprescindible para asegurar el futuro del sistema agroalimentario europeo en un mundo cada vez más incierto.

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